02-abr-2026 al 03-dic-2026
jueves de 11:00 a 13:00
Requisito edad: desde 17 años
Tarjeta Mi Vita $55.000, General $120.000
Profesora: Daniela Noelle Correa
Modalidad: Presencial
Biblioteca: +56 2 2240 3684
La autoficción es el territorio donde la vida y la literatura se funden. Es memoria convertida en relato, verdad narrada con las herramientas de la ficción, un espacio donde el yo se expone y se reinventa. Estos nueve libros nos invitan a recorrer ese universo íntimo en el que la experiencia personal se transforma en arte.
Nos muestran que la autoficción no es simplemente contar la propia historia: es convertir la experiencia en significado. En sus páginas, el yo se vuelve personaje, la memoria se hace narración y el dolor, la pérdida, el amor o la infancia se transforman en arte. Leerlos es recorrer vidas reales que, al ser contadas, se vuelven universales.
Abril: Mamá (2005) de Joyce Carol Oates
En este libro profundamente personal, Joyce Carol Oates rinde homenaje a la figura más compleja y determinante de su vida: su madre. A medio camino entre el retrato íntimo, el ensayo y la memoria emocional, Oates explora el amor, la dependencia, la distancia y las contradicciones que atraviesan la relación madre-hija.
Mayo: El vino de la soledad (1935) de Irène Némirovsky
Inspirada en su propia infancia y juventud, Némirovsky construye un relato profundamente autobiográfico en el que examina las heridas emocionales que deja la familia. La novela narra la historia de Hélène, una niña que crece en un ambiente hostil, marcada por el desprecio de su madre y la indiferencia de su padre.
Junio: Autobiografía de mi madre (1996) de Jamaica Kincaid
En esta poderosa narración en primera persona, Kincaid da voz a Xuela Claudette Richardson, hija de una madre muerta al nacer. A través de su historia, la autora reflexiona sobre la pérdida, la herencia, el colonialismo, el racismo y el género.
Aunque el relato no es literalmente autobiográfico, funciona como un espejo simbólico de la propia vida de Kincaid y de las tensiones que marcaron su experiencia caribeña.
Julio: Nada se opone a la noche (2011) de Delphine de Vigan
Delphine de Vigan reconstruye en este libro la historia de su madre Lucile, marcada por la enfermedad mental, los secretos familiares y el dolor heredado. El texto, a medio camino entre la novela, el testimonio y la investigación íntima, se adentra en las zonas más oscuras de la memoria familiar.
Agosto: La analfabeta (2004) de Agota Kristof
En apenas cien páginas, Kristof escribe una autobiografía sobria y poderosa en la que recorre su infancia en Hungría, su exilio tras la Revolución de 1956 y su vida como escritora en un idioma que no era el suyo.
Más que un recuento de hechos, el libro es un testimonio sobre el desarraigo, la identidad lingüística y el poder transformador de la literatura.
Septiembre: El amigo (2018) de Sigrid Nunez
En esta novela delicada y reflexiva, Nunez transforma el duelo por la muerte de un amigo escritor en una meditación sobre la pérdida, la literatura y el vínculo humano. La narradora, alter ego de la autora, adopta al enorme galgo que pertenecía a su amigo y, en el proceso, revisita su relación, sus conversaciones literarias y sus heridas compartidas.
Octubre: Si la muerte te quita algo, devuélvelo (2017) de Naja Marie Aidt
Este desgarrador libro nace del dolor más profundo: la muerte repentina del hijo de la autora a los 25 años. Aidt convierte la experiencia devastadora en un ejercicio literario de duelo, memoria y amor. El texto, fragmentario y poético, mezcla recuerdos, reflexiones, sueños y citas literarias para intentar dar forma a lo innombrable.
Noviembre: La hija del amante (2007) de A. M. Homes
En esta memoria brutalmente honesta, A. M. Homes relata el descubrimiento de que fue concebida en una relación extramatrimonial y entregada en adopción al nacer. El encuentro con sus padres biológicos —años después, cuando ya es una escritora reconocida— desencadena una profunda reflexión sobre la identidad, el origen, el abandono y el derecho a saber quién se es realmente.
Diciembre: Todos nuestros ayeres (1952) de Natalia Ginzburg
Aunque formalmente es una novela, Todos nuestros ayeres está profundamente arraigada en la experiencia personal de Natalia Ginzburg durante el fascismo, la Segunda Guerra Mundial y la posguerra italiana. A través de la historia de Anna y su familia, la autora transforma sus recuerdos, vivencias y observaciones sobre el mundo que la rodeaba en una narración íntima y coral.
La mezcla de vida privada e historia colectiva convierte este libro en un ejemplo singular de autoficción histórica, donde lo vivido se convierte en literatura que trasciende lo individual.